La nulidad de la compraventa no impide la usucapión del bien adquirido

Fuente: La Ley.

TS, Sala Primera, de lo Civil, S 545/2012, de 28 Sep.

Ponente: Orduña Moreno, Francisco Javier

Gabino falleció testando a favor de su esposa, Irene, como heredera universal, quién el día 5 de agosto de 1996, escrituró en unidad de acto la liquidación de la sociedad de gananciales, aceptando la herencia adjudicándose en pleno dominio la mitad indivisa de las acciones litigiosas, junto con la venta de las mismas a Saturnino. A Irene le sucedieron sus herederos abintestato, entre ellos Silvia, madre de Saturnino. En enero de 2001, los hoy actores, sobrinos de Gabino, presentaron demanda de nulidad de su testamento por incapacidad mental, que fue estimada en la instancia y confirmada en apelación. El 31 de octubre de 2008, los hoy actores instaron demanda de nulidad de la liquidación de gananciales, de la adjudicación parcial de la herencia y de la compraventa de acciones, que fue desestimada. En cambio, en apelación, revocándose la sentencia de instancia, se estimaron las pretensiones de nulidad y, en consecuencia, se condenó a la reversión de las acciones a la sociedad de gananciales.

Saturnino y Silvia recurren en casación, que es estimada, al entender consumado el efecto adquisitivo interesado por el primero con independencia de la condición de heredera abintestato por parte de la segunda. Y ello, en aplicación del instituto de la usucapión de bienes muebles conforme a los presupuestos objetivos del tipo extraordinario de tal institución.

La usucapión requiere una posesión en concepto de dueño, pública, pacífica y no interrumpida como presupuestos generales. Y, el art. 1955 CC afirma que «también se prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de 6 años, sin necesidad de ninguna otra condición». Con ello, se adquiere definitivamente la propiedad de los bienes muebles y son, en consecuencia, irrevindicables.

En apelación se confunde el plano normativo obligacional, derivado de la nulidad contractual, con el jurídico-real, en el ámbito adquisitivo de los derechos donde la prescripción extraordinaria prescinde del requisito del justo título. Debe descartarse la vinculación de los efectos invalidantes de la nulidad testamentaria (2001) sobre los efectos adquisitivos de la usucapión extraordinaria, existiendo así, posesión pacífica y no interrumpida, al no darse interrupción civil de la usucapión mediante una acción plenamente contradictoria con la posesión del tercero adquirente, quién no fue parte del proceso de nulidad testamentaria sin ser citado judicialmente hasta el presente procedimiento (2008), superándose así, los 6 años ex art. 1955 CC, existiendo, además, una posesión de las acciones en concepto de dueño mediante el ejercicio de la condición de accionista.

El TS estima la casación y, anulando en parte la sentencia recurrida, confirma la nulidad de las escrituras públicas de liquidación de sociedad de gananciales, adjudicación parcial de herencia y compraventa de acciones, pero declara la prescripción adquisitiva extraordinaria de dichas acciones en favor del comprador y, en consecuencia, su irreivindicabilidad por terceros.

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