Historias de la Justicia: Nuestro sistema judicial, el Continental, no tiene nada que ver con el de las películas americanas

Fuente: CGPJ.

Los medios de comunicación, según el comunicólogo Nicolás Negroponte, son el sistema nervioso de los países. 

A través de ellos, por medio de sus informaciones y sus comentarios, los ciudadanos formamos nuestras opiniones sobre los asuntos públicos que a todos nos interesan. Y éstas, a su vez, se transformarán en votos que decidirán qué partido o partidos nos gobernarán después de las siguientes elecciones. 

Por medio de este sistema nervioso informativo, especialmente por la televisión y el cine, se suele transmitir la visión de una Justicia que poco tiene que ver con la española. ¿Por qué?, se preguntarán. Porque esa justicia anglosajona funciona de forma diferente a la nuestra. 

Obedece a otro tipo de sistema judicial. Es el llamado anglosajón. El nuestro, el español, es el continental. 

Como habrán visto en las películas de juicios norteamericanos, los abogados y fiscales echan mano siempre de los precedentes, de sentencias anteriores de casos similares al que está en litigio, para ganar la voluntad del juez. 

En ese sistema judicial los precedentes son obligatorios y casi sagrados y los jueces están vinculados a ellos. Es lo que se denomina jurisprudencia. 

Por eso siempre verán en películas de abogados, como las basadas en las novelas de John Grisham, que los letrados, para apoyar su argumentación, echan mano de la jurisprudencia que previamente un novato se ha trabajado durante horas interminables en la biblioteca del bufete. 

Los jueces estadounidenses, a través de la jurisprudencia, además, tienen capacidad para crear normas que obligan. 

Nuestro sistema, el continental, es heredero directo de la Revolución Francesa y hoy se aplica en la casi totalidad de Europa, Asia, África e Iberoamérica. 

Es el mayoritario en el mundo y funcionamos de forma distinta. El sistema continental se basa en la supremacía de la ley sobre la jurisprudencia. 

Una ley que aprueban nuestros representantes, los depositarios de la soberanía popular, en el Parlamento y que después aplican los jueces. 

Para nosotros la jurisprudencia tiene mucho menos peso que para los norteamericanos. De hecho, entre las fuentes directas del ordenamiento jurídico español –la ley, la costumbre y los principios generales del derecho-, no se encuentra la jurisprudencia, que es considerada como una fuente complementaria. Los jueces, por lo tanto, no están tan atados por los precedentescomo sus homónimos anglosajones.

La jurisprudencia representa, eso sí, un elemento muy importante a la hora de fundamentar las resoluciones de los recursos a los órganos judiciales más elevados, que son los encargados de unificar la aplicación de las leyes de los tribunales de inferior rango. 

Sin embargo, las cosas no son siempre blancas o negras. En España sí existe una jurisprudencia que es de obligado cumplimiento y que vincula a todos los jueces españoles: la que publica el Tribunal Constitucional.