La obligación del mediador es de medios, no de resultado

Fuente: La Ley.

(TS Sala Primera, de lo Civil, S 105/2013, de 8 Mar. Ponente: Orduña Moreno, Francisco Javier)

El Tribunal Supremo se pronuncia sobre la caracterización general del contrato de mediación como elemento interpretativo del alcance de la gestión encomendada, ya de resultado o de mera actividad.

El proceso se inició por la demanda del mediador en reclamación de sus honorarios por el cumplimiento del contrato de mediación suscrito con la demandada cuyo objeto era la adquisición de una sociedad.

La sentencia de primera instancia estimó la demanda al considerar que el mediador asume una obligación de medios, ya que lo importante no es que se llegue a contratar sino desplegar una actividad dirigida a proporcionar la satisfacción del acreedor, y en este caso, el contrato de mediación quedó perfeccionado mediante la celebración de la compraventa del 18.40% de la sociedad objeto de adquisición y la opción de compra sobre el otro 72.27%, ya que la intermediación no exige el éxito de la operación.

La sentencia de segunda instancia estimó, por el contrario, que la mediación tiene como característica principal el ser una relación jurídica de resultado, en el sentido de que la obligación de pagar la gestión por parte del comitente al mediador sólo se produce en el supuesto de que llegue a ejecutarse el contrato. Cuestión que reconducida a la opción de compra requiere de su necesario ejercicio para entender que el contrato se ha perfeccionado y consumado, lo que, en este caso, no será posible ya que la opción se extinguió al iniciarse un procedimiento de quiebra y liquidación de la sociedad adquirida.

El Tribunal Supremo opta por la solución dada en primera instancia.

A juicio de la Sala, el contrato de mediación tiene sustantividad propia, de forma que, aunque tenga como posible finalidad el facilitar la celebración de otro ulterior contrato, no cabe establecer un vínculo causal directo entre ellos teniendo, por lo tanto, autonomía en su respectiva eficacia jurídica. Tampoco puede decirse que, desde el punto de vista del carácter atípico del contrato de mediación, yuxtaposición de varios contratos típicos o de obligaciones o pactos pertenecientes a distintos tipos contractuales, la caracterización básica de la obligación del mediador pueda calificarse como una obligación de resultado que determine su perfección con la ejecución o consumación de una situación jurídica que posibilitada por el mediador, no obstante, no depende ya de su marco de actividad.

Desde esta perspectiva, esto es, desde la caracterización general del contrato como medio interpretativo del alcance de la gestión encomendada, el Tribunal concluye que la «perfección del encargo» y, en su caso, el «éxito de la mediación» resulta aplicable en aquellos supuestos en donde la actividad del mediador determina la existencia del marco o vinculación negocial que posibilita la finalidad adquisitiva querida por el comitente, con independencia de la propia ejecución o consumación de la misma; de forma que en el supuesto de opción de compra debe entenderse que ya se produce este marco de vinculación negocial en favor del comitente que le permite la finalidad adquisitiva (perfección del encargo), con independencia de que dicha opción resulte o no ejercitada por el comitente.