Interpretación de la disp. adic. 4ª de la Ley Concursal: la espera pactada en el acuerdo de refinanciación del deudor no tiene el límite temporal de 3 años establecido para la paralización de ejecuciones

Fuente: La Ley.

La espera y la paralización son dos fenómenos diferentes con distintos efectos

(JM n.º 5 de Barcelona, S 118/2013, 7 Ago. Ponente: Irigoyen Fujiwara, Daniel). Varios acreedores impugnaron el auto de homologación del acuerdo de refinanciación del deudor a fin de que se rectificase el pronunciamiento relativo a la extensión de los efectos de la espera para que, en lugar de 5 años, quedase fijada en el plazo máximo de tres años tal y como, en su opinión, establece como máximo la disp. adic. 4ª de la Ley Concursal.

El Juzgado de lo Mercantil nº 5 de Barcelona desestima la impugnación.

El objeto del debate es la interpretación que debe darse a la citada disposición. En lo que interesa a este proceso, la disposición establece lo siguiente: "1.[...] Por la homologación judicial los efectos de la espera pactada para las entidades financieras que lo hayan suscrito se extienden a las restantes entidades financieras acreedoras no participantes o disidentes cuyos créditos no estén dotados de garantía real. [...] 3. En la homologación el juez, previa ponderación de las circunstancias concurrentes, podrá declarar subsistente la paralización de ejecuciones promovidas por las entidades financieras acreedoras durante el plazo de espera previsto en el acuerdo de refinanciación, que no podrá superar los tres años."

El Juzgado realiza una interpretación finalista de la norma ante las dudas que ofrece una interpretación literal y reduccionista del precepto, y concluye que la espera pactada a extender a los disidentes por la homologación judicial no está limitada a un plazo de tres años. Según el Juzgado, la espera pactada y la paralización de las ejecuciones no son lo mismo sino dos fenómenos diferentes. En el primer caso, una prohibición expresa de extenderla a los acreedores cuyos créditos estén dotados de garantía real, y en el segundo caso, un posible efecto de la homologación según las circunstancias concurrentes, aplicable incluso a las ejecuciones promovidas por los acreedores dotados con garantía real.

En otros términos, espera y paralización si bien pueden ser conceptos jurídicos asimilables también pueden tener, según las circunstancias concurrentes, significación diferente y por tanto, el legislador predica de ambos efectos distintos posibilitando -que no prohibiendo- que los interesados adopten la refinanciación que encaje mejor con sus conveniencias.

En este sentido, partiendo de que la espera pactada no tiene un límite temporal preestablecido y que la paralización de ejecuciones la tiene en tres años, el Juzgado no ve inconveniente en que ambos pueden coexistir, previa ponderación de las circunstancias concurrentes y siempre que no suponga un sacrificio desproporcionado para las entidades disidentes.

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