Uso extralaboral del correo electrónico corporativo: control empresarial y sus límites constitucionales

Fuente: La Ley.

Tribunal Constitucional, S 7 oct. 2013, Rec. 2907/2011. Ponente: Ollero Tassara, Andrés

El Tribunal Constitucional ha rechazado el amparo promovido por un trabajador que fue despedido al constatarse que a través de medios que eran propiedad de la empresa -teléfono móvil y correo electrónico- había transmitido datos especialmente sensibles sin autorización a personas extrañas a la organización empresarial. El Tribunal Superior de Justicia había tomado en consideración las pruebas obtenidas a través de la interceptación del contenido de los correos electrónicos de su ordenador portátil sin que fuera advertido previamente.

El empleado consideró que la actuación empresarial vulneró sus derechos a la intimidad personal (artículo 18.1 CE) y al secreto de las comunicaciones (artículo 18.3 CE), extralimitándose en sus facultades de fiscalización, por lo que interpuso demanda de amparo.

El TC, tras hacer un repaso a la doctrina constitucional aplicable y el examen individualizado de los derechos fundamentales que se dicen vulnerados, rechaza la existencia de vulneración alguna.

En lo que respecta al derecho al secreto de las comunicaciones, y en concreto a las comunicaciones electrónicas en el ámbito de las relaciones laborales, considera que no existía una expectativa razonable de confidencialidad respecto al conocimiento de las mantenidas por el trabajador a través del correo corporativo. Existía una prohibición expresa en el convenio colectivo aplicable sobre el uso extralaboral del correo electrónico y su limitación a fines profesionales. Tal dato -indica la Sala- conlleva la facultad de la empresa de controlar su utilización, para verificar el cumplimiento de sus obligaciones. La remisión de los mensajes controvertidos estaba abierta al poder de inspección por lo que quedaba fuera del ámbito de protección del artículo 18.3 CE.

En cuanto al derecho a la intimidad personal que también se dice lesionado, y al igual que en el caso anterior, tampoco el trabajador contaba con una expectativa razonable de privacidad respecto de los correos electrónicos registrados en el ordenador atendiendo a las circunstancias concurrentes. La inspección de dichos contenidos por la empresa fuera una medida desproporcionada o excesiva, atendiendo a la naturaleza de la infracción investigada y su relevancia para la entidad.

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