UN ERROR PROCESAL FATAL: OMISIONES DE PRUEBA CON LA DEMANDA

Los generales siguen la táctica de las guerras ganadas anteriormente. El cerebro humano aprende rutinas y solemos aplicar las pautas de forma inconsciente.

Pues bien, en el proceso contencioso-administrativo durante el último medio siglo se solicitaba el recibimiento a prueba en la demanda y se proponía en la fase de práctica, limitándose el demandante a invocar los “hechos” pero reservándose la identificación de los medios de prueba a la fase posterior a la contestación a la demanda.

Este escenario cambió súbitamente con la vigencia de la Ley 37/2011, de 19 de Octubre, de Agilización Procesal que otorgó nueva redacción a la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa cuyo artículo 60 establece ahora: “1. Solamente se podrá pedir el recibimiento del proceso a prueba por medio de otrosí, en los escritos de demanda y contestación y en los de alegaciones complementarias. En dichos escritos deberán expresarse en forma ordenada los puntos de hecho sobre los que haya de versar la prueba y los medios de prueba que se propongan.”

O sea, como regla general en la demanda y/o contestación habrá que tener la cautela de indicar tres cosas:

  • si se pide recibimiento a prueba. Y en tal caso…
  • los puntos de hecho a probar
  • los medios de prueba

Y si bien en la primera fase de vigencia de la Ley, los órganos jurisdiccionales de lo contencioso-administrativo fueron benévolos en su aplicación mediante la concesión de un plazo de subsanación si se omitían tales indicaciones, e incluso admitiendo la subsanación al tiempo de formular el recurso de reposición como informé en un anterior post de 2013, parece que el escenario ha cambiado. Se acabó la posibilidad de subsanación a través del recurso de reposición.

Y si alguien comete el error de no solicitar tal recibimiento a prueba, o lo mas común, pospone la indicación de los concretos medios de prueba, se tropezará con un portazo, que además no podrá subsanarse mediante la formulación de recurso de reposición.

Veamos la claridad y contundencia del reciente Auto de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 27 de Julio de 2015 (rec. 2495/2014).
1.Afirma este reciente Auto entre otros muchos del propio Supremo y Salas:

Se impugna, en la presente reposición, la denegación del recibimiento a prueba por incumplimiento por la recurrente del artículo 60.1 de la LJCA , al no haber expresado en su petición, de forma ordenada, los puntos de hecho sobre lo que aquella había de versar, ni los medios de prueba que propone. Designando ahora, en el recurso de reposición, lo que se omitió en el escrito de demanda.

Este complemento o subsanación, de la omisión contenida en el escrito de demanda, en vía de recurso de reposición, no puede ser subsanada. Así es, la recurrente no solo no ha fijado, en el momento procesal oportuno, los puntos de hechos, sino que además no ha enunciado los medios de prueba de que pensaba servirse.

Esta actitud procesal supone una alteración de las normas del proceso, de la posición de la partes, y de la finalidad y garantías que cumple esa anticipación al momento de la presentación de la demanda.

En este sentido, hemos declarado, mediante Auto de 6 de mayo de 2015 (recurso contencioso administrativo nº 590/2014), que la solución contraria que postula la recurrente coloca a la parte recurrida en una situación de verse obligada a contestar a la demanda sin dato alguno de los que legalmente es exigible que tuviera conocimiento al redactar su contestación, en torno a los hechos, los documentos y los medios de prueba sobre los que la actora pretende justificar el éxito de su pretensión, lo que hace inviable, por tanto, una subsanación que consolidaría la parcial indefensión que ya ha sido consumada en contra de la parte demandada.”

 

2. Es mas, hay quienes conocen esta previsión y posponen la aportación de las pericias de parte, olvidando tal y como recordamos en nuestra última obra del Diccionario Jurisprudencial del Proceso Contencioso-Administrativo (La Ley, Wolters Kluger, 2015) que tras la fusión del recibimiento y proposición de prueba por la Ley 37/2011, las pericias de parte han de indicarse o anunciarse con los escritos de demanda y contestación. En dicha obra o Vademecum jurisprudencial, transcribíamos el Auto del Supremo de 15 de Marzo de 2013 (rec.270/2012) en que se concluye: “ La parte que ha solicitado la prueba pericial no cumplió ese requisito por lo que procede el rechazo de la prueba pericial propuesta”.

 

3. El resultado es que la mejor demanda del mundo, construida sobre impecables argumentos jurídicos, puede desplomarse por haber omitido ese Otrosí indicando los medios de prueba, o por no anunciar debidamente las periciales de parte.

perder un litigio

Y es que unas líneas omitidas pueden comportar como efecto rebote final, la cruel desestimación de una demanda o la inutilidad de una contestación.

Una crónica anunciada de la pérdida del litigio, muy dolorosa para el letrado y muy difícil de explicar al cliente.

4. En esta materia es llamativa la rigidez del Supremo frente a la laxitud del Tribunal Constitucional. Así, la STS 94/2002 consideró en relación a la denegación del recibimiento a prueba, bajo la redacción original de la LJCA, por resultar oscuros los puntos de hecho era subsanable en vía de recurso de reposición: “Por todo ello, aún en el hipotético caso de que esa falta de claridad y rigor expositivo pudiera haber sido considerada razonablemente por la Sala como un incumplimiento del requisito exigido por el art. 74.2 de la L.J.C.A., dicho incumplimiento resultó completamente subsanado en el escrito del recurso de súplica, en el que el actor dio una nueva redacción a los puntos de hecho sobre los que deberían versar las pruebas solicitadas. Por todo ello, aún en el hipotético caso de que esa falta de claridad y rigor expositivo pudiera haber sido considerada razonablemente por la Sala como un incumplimiento del requisito exigido por el art. 74.2 de la L.J.C.A ., dicho incumplimiento resultó completamente subsanado en el escrito del recurso de súplica, en el que el actor dio una nueva redacción a los puntos de hecho sobre los que deberían versar las pruebas solicitadas.”.

trampa justicia

Mas adelante la STC 140/2000 consideró que la denegación del recibimiento a prueba, a pesar de mediar la solicitud expresa de la parte, por el solo hecho de que el otrosí de la demanda no se consignaron los puntos de hecho sobre los que debía versar “resulta en exceso restrictiva… y constituye, en consecuencia, la imposición de un formalismo obstaculizador contrario a la efectividad del derecho a la prueba invocado por el recurrente”. En esta línea la STS de 12 de Mayo de 2006 (rec.3192/2003) admite sin fisuras la subsanación de los puntos de hecho omitidos en la demanda, a través del recurso de súplica. En cambio, el ATS de 25 de Septiembre de 2006 (rec.65/05) precisa que “ la STC 140/2000  no sienta una doctrina general contraria a la aplicación del   artículo 60.1 de la LJCA   , sino que se limita a llegar a la conclusión de que, en el caso concreto al que la  misma se refiere, los puntos de hecho sobre los que debía versar la prueba resultaban del cuerpo  del escrito de demanda y se trataba además de un caso en el que existía un único hecho  controvertido, máxime cuando la jurisprudencia constitucional y de esta Sala han subrayado las  perspectivas esenciales en materia de recibimiento del proceso a prueba, en la vía jurisdiccional  contencioso-administrativa, al destacar la intervención de la jurisdicción ordinaria para delimitar la  relevancia y pertinencia de la prueba propuesta y su incidencia en el proceso, al objeto de no  causar indefensión”, y tras ello, concluye nuestro Alto Tribunal considerando que la determinación genérica de los puntos de hecho ha de comportar el rechazo del recibimiento a prueba.

Parece que de la praxis del Supremo no existe requerimiento alguno de subsanación de la demanda que carezca de alguno de los requisitos probatorios ( solicitud recibimiento, puntos de hecho y medios de prueba), sino que directamente dicta el auto considerando improcedente el recibimiento a prueba, de manera que si se formula recurso de reposición y en dicho escrito se intenta subsanar la omisión, el Supremo lo desestima en los términos indicados.

5.  Por eso, me parece que el punto de armonía entre la jurisprudencia constitucional y la tesis del Supremo, teniendo en cuenta la voluntad legal y la flexibilidad impuesta por la tutela judicial efectiva, que lo suyo sería que detectada la omisión en la demanda, se proceda al requerimiento de subsanación y si este es incumplido, entonces procedería la denegación del recibimiento a prueba, y ya no sería posible con el recurso de reposición la subsanación tardía.

 suete abogado

Quizá este sendero sea el mas razonable y el que algunos órganos jurisdiccionales pueden e incluso deben seguir, aunque como en infinidad de cuestiones procesales, habrá tribunales rígidos y flexibles, formalistas y antiformalistas, o incluso Secciones dentro de la misma Sala, o jueces dentro de la misma Sección.

 

6. Lamento el poso amargo y el escenario de incertidumbre que deja este post, pero la moraleja es que  el Derecho procesal importa y los detalles también. A nadie le gusta perderse un vuelo de avión por haberse olvidado el DNI o llegar tarde al embarque. Lo que está claro es que no suele repetirse, pero triste es aprender lecciones con la sangre de la derrota. Por eso, me ha parecido oportuno recordarlo en este blog (especialmente el cambio de la “flexibilidad” judicial para subsanarlo) ya que basta con que un solo abogado tome nota de este dato y no tropiece en ello, para que me sienta satisfecho en nombre de esa Justicia o derecho a respuesta del fondo que todos merecemos.

 

Fuente: Contencioso.es

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