Concurso de normas. No allanamiento de morada y agresión sexual

Fecha Sentencia 25-11-2009,
Recurso 893/2009.
Ponente: Jorge Barreiro, Alberto G

Objeto: Concurso de normas o de delitos. Allanamiento de morada y agresión sexual. Doctrina de la Sala

En cuanto al delito de allanamiento de morada, en la sentencia se declara probado que Norberto, aprovechando el momento en que Piedad abrió la puerta del domicilio, la empujó hacia el interior y logró después cerrar la puerta. No cabe duda por tanto que entró en la vivienda contra la voluntad de la denunciante, desprendiéndose del desarrollo de los hechos posteriores que también se mantuvo en la misma contra la voluntad de su moradora.

La defensa alega que el delito de allanamiento debió quedar absorbido por el de violación, ya que forma parte de la dinámica comisiva de este delito. Viene, pues, a postularse que se está ante un concurso de normas y no ante un concurso de delitos.

La tesis del recurrente resulta sin embargo inviable. La STS 458/2003, de 31 de marzo, afirma que "cuando los hechos delictivos encajan en dos disposiciones penales y no es necesario aplicar las dos para abarcar la total antijuridicidad del suceso, nos hallamos ante un concurso de normas a resolver por lo regulado en el art. 8 Código Penal, concretamente por la regla 3ª que recoge el criterio de la absorción, a aplicar cuando el precepto penal más amplio consume o otro más simple...". Pero la consunción de una norma solo puede admitirse cuando "ninguna parte injusta del hecho" queda sin respuesta penal, debiendo accederse en otro caso al concurso de delitos.

Pues bien, en modo alguno puede entenderse aplicando la teoría de la consunción que el delito de allanamiento de morada por el que fue condenado el acusado quedó absorbido por el delito de agresión sexual, ya que son dos tipos penales sustancialmente distintos, como distinto es el bien jurídico que protege una y otra infracción. El delito de violación -según tiene declarado esta Sala- vulnera el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo en el ejercicio de su libertad sexual, castigando a quienes con violencia o intimidación la someten a una conducta sexual no aceptada. Y el delito de allanamiento de morada tutela derechos personalísimos como la inviolabilidad del domicilio, que constituye un auténtico derecho fundamental de la persona, establecido para garantizar el ámbito de privacidad de ésta dentro del espacio limitado que la propia persona elige y que tiene que caracterizarse precisamente por quedar exento o inmune a las invasiones o agresiones exteriores de otras personas o de la autoridad pública, exención o inmunidad que tienen su causa y razón de ser en que el domicilio es -como se dice en las SSTC 22/1984 y 171/1999 - "un espacio en el cual el individuo vive sin estar sujeto necesariamente a los usos y convenciones sociales y ejerce su libertad más íntima".

El valor constitucional de la intimidad personal y familiar que explica el mayor rigor punitivo con que se protege en el Código Penal la inviolabilidad del domicilio de las personas físicas, sugiere que debe ser el derecho de éstas a la intimidad la clave con que debe ser interpretado el art. 202, de suerte que el elemento objetivo del tipo descrito en esta norma debe entenderse que concurre siempre que la privacidad resulte lesionada o gravemente amenazada, lo que inevitablemente ocurrirá cuando alguien entre en la vivienda de una persona, cualquiera que sea el móvil que a ello le induzca, sin su consentimiento expreso o tácito. No exige al tipo diseñado por el legislador un elemento subjetivo específico: es suficiente con que se realice el tipo objetivo con conciencia de que se entra en un domicilio ajeno sin consentimiento de quienes pueden otorgarlo y sin motivo justificante que pueda subsanar la falta de autorización, pues dicha conciencia necesariamente comporta la de que se invade el espacio en que otras personas viven sin sujeción a los usos y convenciones sociales y ejerciendo su más íntima libertad (SSTS 1048/2000, de 14-6; 1775/2000, de 17-11; y 2/2008, de 16-1).

Por consiguiente, en el supuesto de que se penara sólo el delito de violación quedaría sin tutelar en el caso concreto el bien jurídico de la intimidad personal y familiar de la víctima, al no abarcar la condena penal los dos ilícitos punibles que protegen dos normas penales distintas que cumplimentan funciones y fines diferentes y compatibles, al afectar las conductas a bienes jurídicos que el legislador ampara de forma autónoma.

La jurisprudencia ha apreciado el concurso de delitos y no el de normas a la agresión sexual y allanamiento de morada en las sentencias 1424/2005, de 5 de diciembre, 2/2008, de 16 de enero, y 667/2008, de 5 de noviembre. Y en todas ellas lo ha catalogado de concurso ideal en la modalidad de medial, teleológico o instrumental. En el supuesto que ahora se enjuicia la Sala de instancia lo ha calificado como concurso real de delitos, lo cual carece de relevancia a efectos punitivos, toda vez que se trata de un supuesto en que la punición separada beneficia al reo.

Se descarta con base en lo razonado la infracción de ley por la punición separada del delito de allanamiento de morada.

Navegación

¡Consejos!

¡Únete a los Grupos especializados para encontrarte con personas que se dedican a lo mismo que tú, las cuales pueden resolver mejor tus dudas e inquietudes! Por ejemplo: Derecho Civil, Penal, Mercantil...