Supuestos de dolo alternativo

Supuestos de dolo alternativo

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

Sentencia: 413/06
Recurso Nº: 2256/04
Fecha: 13/04/2006
Ponente: José Ramón Soriano Soriano

Dolo eventual: inferencia. Los supuestos de dolo alternativo (animus laedendi y animus necandi) deben resolverse como homicidio.


El recurrente en el encabezamiento del motivo admite que tenía exclusivamente intención de lesionar, acorde con el susto que pretendía dar a los oponentes, sin que el resultado por él esperado excediera de simples lesiones.
Mas, aunque nos hallaramos ante tal supuesto, la hipótesis habría que construirla, como de dolo alternativo, esto es, el sujeto quiere directamente causar lesiones, pero no matar, aunque la actividad que despliega para producir el resultado lesivo es de tal naturaleza y características que no excluye la posibilidad real de causar la muerte, y ello lo sabe y lo consiente el recurrente.
En tales casos de dolo alternativo (directo de lesionar, hipotético o eventual de matar) el sujeto debe responder como homicida, en cuanto la acción era apta para alcanzar tal resultado, y no por avatares añadidos, sino que, en los términos en que se desarrolló el comportamiento criminal llevaba implícito ese riesgo real. En ello encontraríamos la diferencia con aquella conducta dirigida por el autor exclusivamente a lesionar, sin riesgo concreto y advertible de provocar la muerte.
En cualquier caso, admitiendo el "animus laedendi", cualificado por el instrumento empleado, sería posible imponer una pena de cinco años, que es la máxima prevista en el art. 148 del C.Penal, coincidente con la que le ha sido impuesta en la sentencia.
5. Desde otro punto de vista tampoco pueden admitirse las consideraciones valorativas hechas desde la óptica personal del recurrente (pues la distancia a la que fueron realizados los disparos pudo acreditarse en la causa a través de distintas pruebas) referidas al hecho de que la voluntad de matar quedaba excluída por no acercarse más los agresores a la víctima. Pero tal afirmación sólo es una simple opinión, pues de hacerlo, las supuestas víctimas habrían podido percatarse de las intenciones y se hubieran puesto a cubierto o quizás hubieran podido ser auxiliadas por otros o se hubiera podido frustar o entorpecer la fuga de los agresores, etc.
Poco importa que las lesiones no fueran más graves ni se precisara el ingreso hospitalario, si tal posibilidad no quedaba excluída.
La fuga de los acusados, en modo alguno puede confundirse con el desistimiento, pues los actos capaces de matar ya se habían producido y el aseguramiento de la acción pudo haber frustrado el fin u ocasionado o favorecido la reacción por parte de terceros con el consiguiente peligro para los agresores.

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