Culpa consciente. Diferencias con dolo eventual

Culpa consciente. Diferencias con dolo eventual

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

Sentencia Nº: 1.335/2009
RECURSO CASACION (P) Nº:10393/2009 P
Fecha Sentencia: 01/12/2009
Ponente Excmo. Sr. D.: Julián Sánchez Melgar


Resumen: Dolo eventual y culpa consciente


Con respecto a dicha muerte, se combate la aplicación del art. 138 del Código penal como delito de homicidio, a título de dolo eventual.

Los hechos probados nos dicen: “el día 27 de julio de 2006, Asunción acudió sobre las 18.30 horas al domicilio de Rafael, donde ambos consumieron una cantidad cercana a los dos gramos y medio de cocaína y varias cervezas, lo que continuaron haciendo en la mañana y la tarde del día siguiente, 28 de julio, consumiendo en total entre los dos por igual una cantidad de cocaína indeterminada superior a los tres gramos, llegando Rafael al menos en tres ocasiones a inyectar a Asunción cocaína y también metadona, ello pese a conocer que Asunción estaba en tratamiento médico con benzodiacepinas y conociendo que dicho consumo podía producirle la muerte. Sobre las 20.00 horas del día 28 de julio de 2006, Asunción Flores Ortiz falleció en el dormitorio de Rafael por parada respiratoria por edema agudo de pulmón reactivo a intoxicación por sustancias psicoactivas”.

Estimaremos este apartado del motivo, pues aunque Rafael conocía el consumo añadido de benzodiacepinas con la inyección de cocaína, e incluso, aunque pudo representarse tal resultado de muerte, no puede deducirse del factum que, a pesar de ello, le era indiferente el resultado que pudiera producirse. Estamos en presencia de la llamada culpa consciente o con previsión, pues no existe ningún elemento de donde deducir que quisiera su muerte, ni le fuera indiferente la misma, continuando a pesar de todo con su acción. Ante ello, hemos de convenir que tal previsión no traspasa el umbral de la culpa consciente. En efecto, como nos dice la STS 19/2005, de 24 de enero, a diferencia del dolo directo, donde el agente quiere el resultado, y el directo de segundo grado, donde dicho resultado se representa como una consecuencia inevitable de la acción, que admite el autor, en el llamado dolo eventual el agente se representa el resultado como posible. Por otra parte, en la culpa consciente no se quiere causar la lesión del bien jurídico, aunque también se advierte su posibilidad, y, sin embargo, se actúa. Y aunque el autor se representa el peligro, confía que no se va a producir el resultado. Por ello, existe en ambos elementos subjetivos del tipo una base de coincidencia: advertir la posibilidad del resultado, pero no querer el mismo. Para la teoría del consentimiento habrá dolo eventual cuando el autor consienta y apruebe el resultado advertido como posible. La teoría de la representación se basa en el grado de probabilidad de que se produzca el resultado, cuya posibilidad se ha representado el autor. Sin embargo, la culpa consciente se caracteriza porque, aún admitiendo dicha posibilidad, se continúa la acción en la medida en que el agente se representa la producción del resultado como una posibilidad muy remota. En síntesis, en el dolo eventual si el autor hubiese conocido de antemano la producción del resultado hubiese continuado el curso de la acción, mientras que en la culpa consciente dicho conocimiento le hubiese hecho desistir de la misma. Otras teorías explican el dolo eventual desde una perspectiva más objetiva, en la medida que lo relevante será que la acción en sí misma sea capaz de realizar el resultado prohibido por la Ley, en cuyo caso el consentimiento del agente quedaría relegado a un segundo plano, mientras en la culpa consciente el grado de determinación del resultado en función de la conducta desplegada no alcanza dicha intensidad, confiando en todo caso al agente que aquél no se va a producir (STS 1531/2001). Tanto en un caso como en otro, la caracterización del elemento culpabilístico no está en función de la voluntad sino del riesgo para lesionar el bien jurídico que lleva consigo la acción realizada que excede el límite de lo permitido y en función de su intensidad se dará el dolo eventual o la culpa consciente.

En este caso, no existen elementos ni en la estructura del factum ni en la fundamentación jurídica de la sentencia recurrida para llegar a declarar con rotundidad que el acusado conocía con certeza que la mezcla de tales sustancias era letal por sí misma, y que de todos modos, le fuera indiferente que el resultado no se produjera, pese al riesgo a que sometía a la víctima, por lo que la culpa consciente encaja más adecuadamente en el marco subjetivo de su acción. Obsérvese que el relato histórico de la recurrida describe el conocimiento pero no la decisión de continuar con su acción, sin importarle la causación o no del resultado. Este déficit impide la concurrencia del dolo eventual.

La calificación jurídica lo será en consecuencia dentro de los parámetros legales del art. 142.1 del Código penal, individualizándose la respuesta penal en la segunda sentencia que ha dictarse al efecto.

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