No cabe alegarlo fundado en condiciones religiosas

No cabe alegarlo fundado en condiciones religiosas

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Categorías: Derecho Penal

AUTO 293/2007
Nº de Recurso:1577/2006
Fecha Auto: 15/02/2007
Ponente Excmo. Sr. D.: Perfecto Andrés Ibáñez

La jurisprudencia de esta Sala sostiene que la violencia física y psíquica a que se refiere el tipo del art. 153 del Código Penal (en su redacción anterior a la reforma introducida por la LO 11/ 2003), es algo distinto de los concretos actos de violencia aisladamente considerados y el bien jurídico es mucho más amplio y relevante que el mero ataque a la integridad, quedando afectados fundamentalmente valores de la persona y dañado el primer núcleo de toda sociedad, como es el núcleo familiar. Esta autonomía del bien jurídico, de acción y de sujetos pasivos, unido a la situación de habitualidad que se describe en el art. 153 es el que permite con claridad afirmar la sustantividad de este tipo penal; Lo relevante será constatar si en el "factum" se describe una conducta atribuida al recurrente que atenta contra la paz familiar y se demuestra en agresiones que dibujen ese ambiente de dominación y temor sufrido por los miembros de la familia, abstracción hecha de que las agresiones hayan sido o no denunciadas o enjuiciadas y que permitan la obtención del juicio de certeza sobre la nota de habitualidad que junto con el ataque a la paz familiar constituyen así dos coordenadas sobre las que se vértebra el tipo penal. El recurrente considera que dada su situación cultural, social y religiosa, su actuación no era ilícita.

Resulta de aplicación la doctrina jurisprudencial mencionada en el anterior razonamiento jurídico.

Como menciona la sentencia 1458/2004, de 10/12: "La jurisprudencia ha venido marcando la precisión de que se pruebe la existencia del error y que se atienda, cuando la existencia de error se alegue, a las circunstancias de cada caso concreto refiriéndose a las circunstancias culturales y psicológicas concurrentes en quién pretenda haber obrado con error, cuya invocación por otra parte, es inadmisible cuando se refiera a infracciones que son generalmente conocidas como patentemente ilícitas y, por otro lado, sin que sea preciso para excluir el error que el agente del hecho haya de tener plena seguridad de que actúa ilícitamente, bastando con que sea consciente de existir un alto grado de probabilidad de que su conducta sea antijurídica.".
El recurrente alega una situación personal, social, cultural y religiosa que justifica tales conductas, sin embargo; por un lado, no se acredita objetivamente tales circunstancias, y por otro lado, las infracciones cometidas por el recurrente son socialmente conocidas y patentemente ilícitas, es decir, la antijuridicidad de la conducta es evidente.

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