Desistimiento en la tentativa. Agresion Sexual

Desistimiento en la tentativa. Agresion Sexual

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

Sentencia Nº: 981/2006
RECURSO CASACION (P) Nº:10256/2006 P
Fecha Sentencia: 17/10/2006
Ponente Excmo. Sr. D.: José Ramón Soriano Soriano


Desistimiento en la tentativa (art. 16-2 C.P.): no concurre. Dificultades en la ejecución.


1. El desistimiento voluntario ha sido entendido como "la interrupción que el autor realiza por obra de su propia y espontánea voluntad del proceso dinámico del delito, evitando así su culminación o perfección", presentándose como una causa de exclusión de la tipicidad de la tentativa, cuya impunidad se ha pretendido justificar en la desaparición de la situación de peligro, en el cese de la intranquilidad social, o como pérdida de la intensidad de la voluntad delictiva, consecuencia del retorno voluntario del agente a la legalidad que comenzó atacando.
Esta Sala tiene declarado, en reiteradas resoluciones, que integran una doctrina pacífica, que el desistimiento se reputa involuntario y por ende ineficaz, no sólo cuando en la dinámica delictiva han surgido al agente obstáculos insalvables que impiden la progresión en el delito, sino cuando los impedimentos son relativos, bien porque han aparecido nuevas dificultades o sobrevenido hechos nuevos inesperados, o bien por ser más arriesgada la consumación, o porque, finalmente, el infractor teme ser descubierto.
2. Partiendo de tal doctrina y del respeto más absoluto a los hechos probados, dado el cauce procesal que sostiene el motivo (art. 884-3 L.E.Cr.), es evidente que el acusado tropezó con la oposición activa y tenaz de la víctima y con los fuertes gritos que emitía, por lo que el riesgo a ser descubierto y la desagradable realización del acceso carnal pretendido en esas condiciones no compensaban ni cubrían la inicial pretensión ilícita de procurarse un placer sexual con la mujer que en aquel momento deseaba.
Las dificultades de ejecución sobrevenidas o no debidamente calculadas fueron importantes y colocaba al sujeto activo en la tesitura no satisfactoria, de intensificar la violencia sin seguridad de conseguir sus propósitos o cejar en el empeño por el momento. La prueba más contundente de que no desistió, sino que persistió en sus objetivos ilícitos, la hallamos en los propios hechos probados, ahora intangibles, en los que se dice que después de acompañar a la ofendida a la casa, en el portal insistió con empeño, proponiendo a la mujer realizar el acto sexual en la pensión donde residía, a la vez que le presionaba hasta el punto de cogerla del cuello para que accediera a sus pretensiones.
La Audiencia provincial, por su parte, ha aplicado correctamente la doctrina de esta Sala al supuesto concreto, respetando los criterios plasmados en la importante sentencia nº 197 de 16 de febrero de 2000.

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