Conspiración para delinquir. Doctrina general. Iter críminis. Terrorismo

Sentencia Nº: 304/2011
RECURSO CASACION (P) Nº:10813/2010 P
Fecha Sentencia: 19/04/2011
Ponente Excmo. Sr. D.: Andrés Martínez Arrieta

ASUNTO: Conspiración para delinquir. Doctrina general. Actos de ejecución. Resoluciones manifestadas para delinquir. Iter críminis


ÚNICO.- El Ministerio fiscal formaliza un único motivo de oposición a la sentencia en el que discute la errónea subsunción del hecho en la norma penal que invoca como inaplicada. El motivo, en consecuencia, discute un error de derecho y parte del respeto al hecho declarado probado. En este se declara, en el particular que interesa a la oposición formalizada, que los dos acusados, P. y M. "desde la jefatura de la organización les hicieron llegar instrucciones para que comprobasen el itinerario y la ubicación posible para colocar un coche bomba en la zona de Azca de Madrid. Para llevar a cabo esta labor… [alquilan un coche] y se desplazaron a Madrid, dejando el vehículo aparcado.. y después de inspeccionar la zona regresaron, devolviendo el vehículo el mismo día". En la fundamentación jurídica referida a la subsunción del hecho en la norma objeto de la acusación, rechaza la calificación de los hechos en la conspiración para delinquir, sobre la siguiente consideración, "de los hechos no se desprende mas que una labor de información que llevan a cabo los acusados a petición de la banda, pero no consta que existiese una decisión de ejecutar ese hecho, y no habían recibido, al menos antes de su detención, la orden de llevarlo a cabo. En consecuencia no cabe estimar el concierto de voluntades para la realización del delito que constituye la base de la existencia de esta figura delictiva, faltando también el resto de los elementos, pues no cabe hablar de decisión firme de ejecutarlo".
La acusación pública entiende, por el contrario, que la argumentación evidencia un error de derecho pues, asumiendo la postura jurisprudencial que exige que para que los actos preparatorios sean punibles es necesario que el objetivo criminal haya adquirido un grado de concreción y preparación que permita individualizarlo dentro del proyecto general criminal de la banda, su concurrencia aparece en el hecho probado al concretarse, de manera que no era un futurible objetivo, sino que habían requerido efectivos personales, se habían desplazado a la ciudad de su realización y la ejecución es próxima, aunque pendiente de la disposición por la jefatura de la banda armada.
Desde que la idea delictiva surge en la mente de una persona hasta su ejecución ha de recorrerse un camino, conocido por "iter criminis" en que se han distinguido varias etapas: ideación, preparación, ejecución y consumación. La primera no es punible, pues la idea no ha salido de la persona y "los pensamientos no delinquen". Se hace necesario una exteriorización de la idea criminal para su punición. Con la etapa de la preparación comienza la fase externa y se integra por los denominados actos preparatorios que, en general son impunes, a excepción de las denominadas resoluciones manifestadas, conspiración, proposición y provocación en los casos previstos en la ley penal. La dificultad surge a la hora de deslindar los actos preparatorios de los que suponen actos de ejecución, pues ésta supone la realización de actos dirigidos, directamente, a la realización del delito.
En este supuesto lo que hay que dilucidar es si los actos realizados por los acusados evidencian una superación de la fase de ideación para integrarse en la fase de preparación.
Si la fase de ideación se caracteriza por la del mero pensamiento de la comisión de un hecho delictivo, sin traspasar esa barrera personal de la ideación, la de preparación supone que la idea de delinquir ha sido ya acordada y se trata de exteriorizar a terceros esa idea para provocar el delito en otro, (provocación), para proponérselo, (proposición), o para acordar con otros su realización (conspiración).
Para la resolución de la presente impugnación hemos de tener en cuenta que nos encontramos ante un supuesto de criminalidad organizada que se caracteriza, entre otras circunstancias, por la estructura organizada de la banda que realiza la acción delictiva y la jerarquización de los órganos de dirección y de voluntad, de manera que es la estructura jerárquica de la banda la que ordena la realización de hechos delictivos respecto a los que es necesario efectuar concretos controles, localizaciones de lugares idóneos para la acción cuya realización se asume como acto propio de la banda. En este sentido ordenan a los acusados, los cuales en tanto integrantes de la banda asumen sus contenidos delictivos y las órdenes que reciben. Estos miembros de la banda no adoptan el acuerdo sino que lo ejecutan, siendo la banda quien decide la realización de una acción típica de un hecho delictivo y, previamente, la realización de determinados actos de preparación del delito, tales como localización del lugar de mayor efectividad para la acción pretendida. En el supuesto del hecho probado la concreción del hecho delictivo es clara, la realización de un atentado terrorista en una zona de Madrid. Los acusados, asumen la acción, saben que la acción que se les solicita contribuye eficazmente a la realización del hecho dispuesto por la banda -un atentado con coche bomba- y los acusados exteriorizan su voluntad de realizar el hecho desde el momento en el que alquilan el coche, se desplazan a Madrid, buscan la localización del lugar de colocación del coche bomba, con el evidente propósito de participar en el hecho diseñado por la banda armada.
En el hecho probado hay, desde luego, actos que evidencian una exteriorización de la ideación criminal tendentes a la realización del hecho, actos que rayan el comienzo de la ejecución, de manera que sólo pende, se afirma en la fundamentación, la orden de su realización, pues los acusados han reconocido el lugar y visitado emplazamientos. El criterio de la inexistencia de la preparación no es, como argumenta la sentencia, que no se hubiera dado la orden de actuar, pues en este supuesto de existir esa orden cualquier acto posterior ya supondría adentrarnos en el comienzo de la ejecución, pues la decisión está tomada y lo que resta ya comienza la ejecución del delito, cualquiera que fuera la teoría que se siguiera para delimitar los actos de preparación con los de ejecución.
En este supuesto existen unos actos que superan la mera ideación, el mero pensamiento en realizar un delito. El delito está concretado, también el lugar de realización y el dispositivo de ejecución decidido (coche bomba). El acto de los acusados, verificar datos y comprobar y localizar posibles ubicaciones extereoriza una voluntad de actuar en el sentido concretado. Se afirma en la sentencia objeto de la impugnación que no existe concierto de voluntades, pero el hecho probado refiere esa voluntad exteriorizada en la ejecución de actos dirigidos a la futura ejecución.
Consecuentemente, procede estimar el recurso opuesto por el Ministerio fiscal y casar la sentencia para declarar concurrente en la segunda sentencia un delito de conspiración para el delito de estrados terroristas a la pena de 4 años de prisión para cada uno de los acusados a los que se refiere el hecho probado. La pena impuesta lo es en el tramo mínimo de la procedente una vez rebajada en dos grados (art. 579 y 572 Cp).

Navegación

¡Consejos!

¿Quieres reportar contenido inapropiado? Mientras estés visualizando el contenido inapropiado clickea en la imagen del perro guardian que se encuentra en la parte superior derecha de la Web y el contenido será reportado.