Incompleta. Anomalia Psiquica.Psicopatias.

Incompleta. Anomalia Psiquica.Psicopatias.

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

AUTO 580/2005
de Recurso:1126/2004
Fecha Auto: 07/04/2005
Ponente Excmo. Sr. D.: Joaquín Delgado García

La interpretación jurisprudencial ha venido siendo cautelosa en la aceptación como eximente de las psicopatías o trastornos de la personalidad consistentes en peculiaridades personales que afectan duramente las áreas del conocimiento, del control de los impulsos, o de la afectividad y determinan personalidades perdurablemente distintas a las que en cada cultura se vienen considerando normales, sobre todo en las relaciones interpersonales y sociales. Para aceptarlas como eximentes, aun como incompletas y efecto de atenuante, se insistía en exigir estuvieran acompañadas o determinadas por verdaderas enfermedades mentales o psicósis añadiéndose frecuentemente, cuando esto último no ocurre, que lo correcto es la aplicación de una atenuante analógica. Pero su inclusión entre los trastornos del comportamiento en la clasificación internacional de enfermedades mentales elaborada por la Organización Mundial de la Salud, junto con la amplitud conceptual con que en el texto del actual Código Penal se recogen puede dar lugar a la posibilidad de su inclusión entre las eximentes y derivadamente, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad penal, como atenuante (artículo 21.1 del Código Penal), debiendo salir del campo de las atenuantes analógicas en este último caso ya que, como ha dicho muy expresivamente la sentencia de esta Sala de 14 de Mayo de 2.001, las psicopatías no tienen análoga significación a las anomalías psíquicas, sino que literalmente, lo son.

Tal como está redactado el actual artículo 20.1º del Código Penal el orden de comprobación a seguir al efecto de verificar si concurren los requisitos precisos para apreciar una eximente completa o incompleta por anomalías o trastornos psíquicos habrá de comenzar por comprobar que el sujeto agente del delito está afectado por una anomalía o trastorno, en cuyo amplio concepto caben tanto las tradicionalmente admitidas como las psicósis o enfermedades mentales, los retrasos u oligofrenias como otras de trastornos o anomalías psíquicas, con excepción de los episodios determinados por la ingestión de alcohol o el consumo de drogas cuyos efectos eximentes o atenuantes son tratados separadamente por el Código Penal. Posteriormente habrá de observarse si tales causas psíquicas anómalas han determinado incapacidad, disminución de la comprensión de la ilicitud de la conducta o de actuar volitivamente en concordancia con tal comprensión y que esa relación causa-efecto ha coincidido temporalmente con la comisión del hecho, interviniendo en su génesis o en las formas de su realización.

Resta señalar que la gravedad inferior de las psicopatías y trastornos de la personalidad en comparación con las psicosis graves y los niveles más profundos de la oligofrenia, impedirán prácticamente siempre su acogida como circunstancias eximentes, teniendo su normal campo de efectividad en las incompletas con valor de atenuante. Y, en cuanto a sus efectos en la determinación de la pena habrá de atenerse a lo que dispone el artículo 68 del Código Penal, de tal modo que, habiendo de reducirse la pena al menos en un grado a la señalada para el delito que se aprecie cometido, atendiendo a los parámetros del número y entidad de los requisitos que falten o concurran a las circunstancias personales del agente del hecho y a la eventual concurrencia de otras circunstancias atenuantes o agravantes se dispone de un amplio margen de graduación de la pena a imponer que facilita acomodarla a todas las múltiples variaciones en gravedad de su incidencia (STS 18-03-2003).

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