Arrebato y obcecacion.

Arrebato y obcecacion.

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

de Recurso: 798/2003P
Fecha Auto: 02/04/2004
Ponente Excmo. Sr. D.: Miguel Colmenero Menéndez de Luarca

D) Por último, en lo que se refiere a la alegación que incidentalmente y sin desarrollar hace la parte recurrente sobre la no apreciación por la sentencia combatida de la circunstancia atenuante de arrebato, debe señalarse, en primer término, que la circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal de arrebato u obcecación u otro estado pasional de entidad semejante prevista en el número tercero del artículo 21 del Código Penal es, según jurisprudencia de esta Sala (Sentencia de 22 de octubre de 2001, por todas), "una reacción momentánea que los seres humanos experimentan ante estímulos poderosos que producen una honda perturbación del espíritu, que ofusca la inteligencia y determinan a la voluntad a obrar irreflexivamente y es elemento objetivo insoslayable para la apreciación de esta circunstancia el que el estímulo que desencadena la reacción rápida e instantánea, -arrebato-, debe tener cierta entidad de tal manera que justifique o explique la reacción del acto y merezcan una disminución de la imputabilidad con los efectos consiguientes sobre la pena". Esta atenuante tiene, en consecuencia, su límite superior en el trastorno mental transitorio y su inferior está constituido por el simple acaloramiento (e incluso aturdimiento) que ordinariamente acompaña los delitos denominados de sangre, como el que es objeto de esta censura casacional. Tal estado pasional tiene que tener una intensidad suficiente para romper los mecanismos inhibitorios, de modo que el sujeto se encuentre inmerso en una situación emotiva que la ley ha denominado como de "arrebato" u obcecación". (STS 25-2-2002) La simple mención al hecho de que el acusado se encontrara molesto e irritado no tiene la intensidad suficiente para la aplicación de la atenuante pues tal estado no supone una disminución de la capacidad del recurrente para refrenar sus mecanismos inhibitorios.

E) En el presente caso, la lectura de los hechos declarados probados no permite apreciar la existencia de ninguna motivación que en el sentido del común de las gentes justifique una reacción agresiva y, en particular del cariz de la protagonizada por el recurrente. Según los hechos declarados probados el origen de la disputa proviene de las palabras de reconvención que Alex Atahualpa Delgado dirige a José Manuel Palas, por los golpes que estaba dando en el cristal del inmueble donde vivía el primero, conducta que evidentemente es completamente insuficiente para, conforme a la escala de valores aceptada en la sociedad, hacer comprensible la reacción violenta del acusado.

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