Doctrina sala

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Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

Sentencia Nº: 650/2009
RECURSO CASACION (P) Nº:10215/2009 P
Fecha Sentencia: 18/06/2009
Ponente Excmo. Sr. D.: José Ramón Soriano Soriano


Resumen:
Atenuante de confesión a las autoridades de la infracción (art. 21-4 C.P.). No procede. Doctrina de la Sala


Es del caso recordar los principios o criterios aplicativos que ha sostenido esta Sala, al objeto de comprobar si la actitud, comportamiento y colaboración del inculpado se acomoda a los parámetros legales que autorizan su estimación.
Como bien apunta el Fiscal la ratio atenuatoria de esta circunstancia "no estriba en el factor subjetivo de pesar o contrición, sino el dato objetivo de la realización de actos de colaboración en la investigación del delito". En efecto la modificación del contenido de esta atenuatoria le ha privado de su naturaleza subjetiva para adoptar una estructura objetiva relacionada con motivos de política criminal (veánse S.T.S. nº 1044 de 7-6-2002; nº 504 de 2-4-2003; nº 164 de 22-2-2006; nº 613 de 1-6-2006; nº 145 de 28-2-2007 y nº 889 de 24-10-2007).
La exigencia de la confesión, cuando no se ha dirigido el procedimiento contra el culpable (debiera decirse contra el sospechoso) ha de entenderse en el sentido de que su identidad, aún no conocida, la descubre el propio autor a las autoridades encargadas de la investigación. Es cierto que en este caso existían contundentes sospechas de su participación en el hecho, hasta el punto de justificar la diligencia de entrada y registro en su domicilio acordada por la autoridad judicial.
Sin embargo esta Sala ha estimado que fuera del requisito cronológico de "no dirigirse el procedimiento contra el culpable", éste puede llevar a cabo en la misma línea de la ratio atenuatoria descubrimientos y aportaciones trascendentales para el desmantelamiento de la trama delictiva o la identificación de otros culpables con aportación de pruebas que los incriminen.
En cualquier caso se ha podido matizar dentro de la posibilidad de la estimación de atenuantes analógicas, que la falta de un requisito no las convierte en atenuantes incompletas (analógicas) al modo y manera de cómo ocurre con las eximentes incompletas. La falta de un elemento para la estimación de una atenuante ordinaria, no tiene por sí solo que generar el nacimiento de una atenuante analógica, salvo que a pesar de aparecer ésta incompleta se den iguales o idénticas razones para justificar un menor grado de intensidad en la culpabilidad o antijuricidad del hecho, es decir, coincida su ratio atenuatoria con la atenuante ordinaria.
Esta Sala ha venido considerando como exigencias de la atenuante ordinaria de confesión de la infracción a las autoridades, como bien apunta el Fiscal, las siguientes:
1) Tendrá que haber un acto de confesión de la infracción.
2) El sujeto activo de la confesión habrá de ser el culpable.
3) La confesión habrá de ser veraz en lo sustancial.
4) La confesión habrá de mantenerse a lo largo de las diferentes manifestaciones realizadas en el proceso, también en lo sustancial.
5) La confesión habrá de hacerse ante la autoridad, agente de la autoridad o funcionario cualificado para recibirla.
6) Tiene que concurrir el requisito cronológico, consistente en que la confesión tendrá que haberse hecho antes de conocer el confesante que el procedimiento se dirigía contra él, habiendo de entenderse que la iniciación de diligencias policiales ya integra procedimiento judicial a los efectos de la atenuante.
4. Dicho lo anterior es el momento de volver la vista sobre la sentencia para indagar si se dan las circunstancias en el caso que pretenden calificar el comportamiento del acusado como de colaboración con la justicia a efectos de alumbrar la atenuante analógica que el tribunal aplica.
Hemos de partir de que hubo una investigación judicial previa de la que dimanaron peticiones de intervenciones telefónicas y diligencias de entrada y registro, en donde el juez instructor valoró la serie de circunstancias que vehementemente apuntaban a la autoría del acusado.
Su colaboración se limitó a facilitar a la Guardia civil la localización de los distintos objetos ilícitos, en cuyo comportamiento no advertimos un auxilio relevante o eficaz, pues el hallazgo de la droga y los objetos se hacía inevitable, en tanto no se acredita que estuvieran guardados en lugares recónditos o los objetos buscados fueran minúsculos o difíciles de localizar (armas, secador, prensa hidraúlica, etc). A ello debe añadirse el dato no despreciable de que presente en la casa la Guardia civil, al sospechoso le resultaba imposible desprenderse de todo lo que le incriminaba.
Pero además ninguna otra aportación realiza a la investigación, ni ofrece detalles de operaciones pendientes, ni facilita datos personales que pudieran desvelar la participación de otras personas, a pesar de que por la cuantía de la sustancia intervenida y el resto de enseres ocupados, era de pura lógica suponer la intervención de otros sujetos, siempre necesarios para introducir el ilícito producto en el mercado o para aprovisionarse de él o importarlo. Así pues, la indicación por parte del acusado a la policía del lugar donde se hallaba escondida la droga y otros objetos en modo alguno debe considerarse una colaboración significativa o relevante en la investigación judicial (veánse S.T.S.nº 277 de 2-3-2005; nº 1472 de 7-12-2005; nº 1594 de 23-12-2005; nº 803 de 6-7-2006; nº 388 de 9-4-2007 y nº 492 de 7-6-2007).
5. Tampoco puede atribuirsele valor atenuatorio a la manifestación hecha por el acusado de que lo encontrado en su casa era suyo y él era el poseedor de la droga, dado su carácter inútil o anodino, por lo que supone negar algo tan evidente e incontestable. De entenderlo de otro modo, todo acusado al que se le incaute droga y objetos relacionados con el tráfico, que, después de hallados en su poder, confiese que le pertenecen, habría que aplicarle la atenuante.
Pero no sólo ésto. No debe pasarnos por alto que tampoco medió en esta causa un reconocimiento abierto y permanente de la autoría, por cuanto se negó a declarar ante la Guardia civil, y después de reconocer su autoría en la declaración hecha ante el juez instructor, de nuevo en el plenario se niega a declarar ocasionando problemas procesales probatorios.
Por todo lo expuesto el motivo debe estimarse, dejando sin efecto la aplicación de la atenuante analógica de confesión a las autoridades.

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