Reconocimiento tardio. Casos posible atenuante analogica

Sentencia Nº: 1.063/2009
RECURSO CASACION (P) Nº:10591/2009 P
Fecha Sentencia: 29/10/2009
Ponente Excmo. Sr. D.: Manuel Marchena Gómez


Reumen: El reconocimiento tardío de los hechos va acompañado de la aportación de datos de objetiva y relevante utilidad para el íntegro esclarecimiento de los hechos, el fundamento de la atenuación no desaparece, admitiendo la modalidad analógica prevista en el art. 21.6 del CP



No existe razón de política criminal –decíamos en nuestras SSTS 527/2008, 31 de julio y 767/2008, 18 de noviembre- que justifique que, siempre y en todo caso, cuando el imputado por un delito confiesa su participación en los hechos, deba ver atenuada su responsabilidad criminal. Sin embargo, es entendible que en todos aquellos casos en los que la confesión, aun extemporánea, facilite de forma singular el desenlace de una investigación ya iniciada, los efectos atenuatorios de la responsabilidad criminal estén aconsejados. Razones pragmáticas ligadas a la conveniencia de estimular una confesión relevante para el esclarecimiento de los hechos, hacen explicable que la ausencia de un presupuesto cronológico –que la confesión se produzca antes de conocer el imputado que el procedimiento se dirige contra él— no se erija en requisito excluyente, sobre todo, cuando entre la atenuante genérica de confesión (art. 21.4 CP) y la analógica (21.6 CP) puede predicarse el mismo fundamento.

Ese fundamento atenuatorio, pues, no desaparece en los supuestos excepcionales en los que la relevante confesión es ulterior al inicio de las investigaciones, pudiendo ser reconducida por la vía de la integración analógica que ofrece el art. 21.6 del CP. Es también cierto que, el examen de la jurisprudencia citada pone de manifiesto que la veracidad de la confesión representa un presupuesto material asociado a la aplicación, aun analógica, de la atenuante de confesión que reivindica la defensa. Precisamente por ello, en el supuesto que nos ocupa, la atenuación de la pena resulta procedente.

En efecto, en su declaración fechada el día 29 de septiembre de 2007 –folio 50-, prestada voluntariamente después de que su Letrado presentara un escrito instando su práctica, Ricardo Javier rectificó su declaración inicial, admitiendo su viaje para el transporte de cocaína y la existencia de un muñeco de peluche en cuyo interior se hallaba todavía una significativa cantidad de estupefaciente, valorada en más de doce mil euros y que había pasado desapercibida, tanto a quienes registraron su equipaje, como a los funcionarios del centro penitenciario que separaron sus efectos personales. Ese testimonio es veraz y, lo que es más importante, desborda el significado del simple reconocimiento de los hechos imputados. La cocaína aprehendida gracias a la declaración del imputado formaba parte del alijo inicial. De hecho, encerraba un riesgo potencial para el resto de los internos que fue precisamente desactivado con ese testimonio. La segunda declaración del recurrente ante el Juez de instrucción permitió concluir la investigación de forma exitosa, anulando la lesión del bien jurídico que el legislador busca proteger mediante la incriminación de las conductas descritas en el art. 368 del CP.

En el presente caso, en fin, no estamos ante un reconocimiento sobrevenido de los hechos que busca prefabricar la atenuante cuando todos los elementos incriminatorios ya han aflorado en la instrucción y juegan en contra del imputado. El acusado no se limitó a una estratégica asunción de los hechos inicialmente negados. Por el contrario, añadió a su testimonio la existencia de parte de la droga que había pasado

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