Embriaguez. Eximente Incompleta

Embriaguez. Eximente Incompleta

Última actualización de en David Padrón

Categorías: Derecho Penal

Como expresa la Sentencia T.S. 16-2-1993, la semiexi­mente ha quedado para los casos en que la ingesta de alcohol contribuya a la minoración de las limitadas facultades del sujeto como consecuencia de su emfermedad- STS 11-2-1981- alalcoholismo cronico en situaciones de tensión o angustia - sentencias de 19.5.1981 y 27.5.1991- a troxifrenia continuada y persistente por la actuación etilíca en el sujeto, productora de efectos crónicos de enfermedad mental, pero sin pérdida total de tales facultades intelectivas y volitivas - sentencia de 10.12.1981-, a supuestos de embiraguez patologica imputables al propio sujeto - sentencia de 24.10.1981- a psicosis alcoholica y felopatia - sentencia de 23.2.1985- o al alcoholismo crónico y a la oligofrenia- sentencia de 21.3.1985-.
Se ha exigido, además el carácter fortuito de la intoxicación -sentencias, por todas, de 29.9.1987, 29.2.1988, y 24.11.1989-.
Nada de esto puede extraerse del relato fáctico o de lo que como cuestiones de hecho de los fundamentos, tenga aptitud para integrar aquel. Acreditada la ingestión, e incluso que el procesado, presentaba signos externos de ingestión alcoholica, faltan datos que permitan conocer la cantidad ingerida y los efectos concretos sobre su capacidad intelectual y volitiva, en definiti­va no puede darse por probada la existecia de una patente disminu­ción de aquella, que pudiera justificar la aplicación de la eximente incompleta aducida.
Con referencia a la embriaguez como atenuante se ha requerido, la exigencia de ser conocida y que llegue en su intensidad y grado a perturbar la inteligencia y a limitar la voluntad -sentencias de 10.2.1982 y 26.1.1983-.Sin base patológi­ca y sin lleguar a ser plena, que es la que encuentra la minoria penal a través de la circunstancia modificativa de la responsabi­lidad criminal, 2ª del art. 9º del Código Penal. Ha de tratarse de una embriguez voluntaria, o cuando menos culposa, que no prive en absoluto de la voluntad - sentencias de 7.4.17.6. y 27.9.1983- que se distingue de la eximente incompleta atendiendo a su causa y a su intensidad. Asi, cuando es patente la disminución del intelecto y de la volición, sin especial intensidad en el sujeto, procede la atenuación 2ª del art. 9º , concurriendo los demás requisitos del precepto- sentencias de 22.9.1988, 24.11.1989, 24.1. y 12.2.1991- .
Ahora bien, para estimar cualificada tal atenuante la doctrina de esta Sala ha mantenido un origen culposo, sin habitualidad y que ejerza una influencia notoria en el ánimo de la gente por sus condiciones psicosomáticas u otras circunstan­cias, superando los límites ordinarios y no concurriendo circuns­tancia alguna de agravación - sentencia de 18.3.1991- habiendo declarado, que sin una alteración intensa de las facultades mentales no puede ser apreciada como atenuante muy cualificada -sentencia de 12.3.1984- al requerirse una influencia sobre el discernimiento y la voluntad que exceda en intensidad de los límites ordinarios -sentencia de 23.12 .1986- o sea, cuando los efectos producidos por la ingesta de bebidas alcohólicas hayan sido muy intensos -sentencias de 20.5.1986, 29.9.1987, 21.3. y 17.6.1988, 12.9.1991-. No pudiendo apreciarse como muy cualifica­da sino superó la euforia característica de la primera fase de la embriaguez -sentencia de 24.12.1990- ni cuando no existe referen­cia al grado, intensidad y alteraciones sensoriales, físicas o psíquicas que afectaran a la intensidad del recurrente -sentencia de 4.1.1990- ni cuando la dinámica comisiva pone de relieve, que los ebrios conservaron el fusiciente raciocinio o capacidad de queres - setencias de 4.7. y 15.10.1990- aunque en el relato histórica se expresa que el recurrente después de haber ingerido abundantes bebidas alcohólicas que le provocaron un estado próximo a la embriaguez cifrada en una tasa de 2 gramos de alcohol por mil de sangre, porque se requiere conforme a la doctrina de esta Sala una intensidad superior en sus efectos a lo normal -sentencia de 26.11.19990-.

Con tales datos hay que rechazar la cualificación de la atenuante, no sólo por no constar una intensidad de embriaguez superior a la determinante de la simple del núm. 2º del art. 9º del Código Penal, sino porque atendidas las circunstancias del hecho y de los sujetos mediatizan las conclusiones del Tribunal de Instancia para estimar tal cualificación.

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