No en Riña aceptada

AUTO 1426/2007
Nº de Recurso:476/2007
Fecha Auto: 17/09/2007
Ponente Excmo. Sr. D.: Andrés Martínez Arrieta

En primer término, respecto de la eximente de legítima defensa que se invoca, señala la STS nº 962/2.005, de 22 de Julio, reiterando la doctrina de esta Sala, que son requisitos necesarios para su posible estimación los siguientes: a) Agresión ilegítima (consistente en la puesta en peligro de bienes jurídicamente protegidos -vida, patrimonio, etc.-, consecuencia de una acción o conducta actual, inminente, real e injusta, en el sentido de fuera de razón o inesperada), que constituye el presupuesto esencial de toda legítima defensa -completa o incompleta- y que, en principio, no cabe apreciar en los supuestos de riña entre dos o más personas mutuamente aceptada; b) Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla; c) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende; y, finalmente, d) Ánimo de defensa en el sujeto, como elemento subjetivo que debe apreciarse en la conducta enjuiciada.
Conocida es la imposibilidad de apreciar la existencia de una agresión ilegítima en supuestos de riña mutuamente aceptada, porque en ese escenario de pelea recíprocamente consentida los contendientes se sitúan al margen de la protección penal, al ser actores provocadores cada uno de ellos del enfrentamiento, de suerte que cuando el resultado lesivo se produce como efecto de una pelea originada por un reto lanzado o aceptado que da lugar a las vías de hecho, no cabe apelar a la legítima defensa, plena o semiplena, ya que -como se dice- la base de la misma es la existencia de una agresión ilegítima, y ésta no es posible de admitir con tal carácter en una riña voluntariamente aceptada. De igual modo, aun existiendo una agresión precedente, clara y determinada por parte de la ulterior víctima, no justificada, siempre debe efectuarse un juicio de proporcionalidad en atención a las concretas circunstancias de tiempo y lugar de los hechos, y urgencia de la repulsión, no pudiendo considerarse legítima aquella defensa que en realidad resulte excesiva o desproporcionada con el estímulo que la desencadena.

En el caso, ciertamente asiste razón al recurrente al afirmar que hubo una agresión previa no justificada por parte del Sr. Hamou, y así se reconoce en el relato fáctico al dejar constancia de que éste arrojó una caja de plástico contra el acusado que le impactó en el hombro, si bien sin causarle lesiones.
Ahora bien, de ningún modo puede estimarse que la reacción subsiguiente del acusado esté amparada por una legítima defensa: en primer lugar, quedó acreditado que el Sr. Hamou huyó inmediatamente después de arrojar la caja, con lo que no existía ya una verdadera «necessitas defensionis» en el acusado al no concurrir entonces un riesgo para su integridad física o para otro bien jurídicamente protegible. Su reacción se erigió así en mera respuesta agresiva frente a una previa agresión, lo que se evidencia al resultar también probado que acto seguido el acusado salió en persecución de su agresor y, alcanzándolo unos metros más allá, lo arrojó al suelo, comenzando así una riña entre ambos que impide hablar de necesidad defensiva, como asimismo estimó el Tribunal de instancia (F.J. 3º, conclusión 1ª).
En segundo lugar, aun en el caso de que hubiera concurrido el anterior requisito, tampoco podría apreciarse proporcionalidad entre la agresión recibida por el Sr. Hamou y el mecanismo del que se valió el acusado para repeler aquella agresión, pues se dice que, una vez que lo hubo arrojado al suelo y que se colocó encima del mismo, procedió a morderlo fuertemente en la nariz, arrancándole de este modo la aleta izquierda, encontrándose ahora el acusado en una situación de pleno dominio del hecho.
Realmente se está describiendo, como ya hemos dicho, una riña mutuamente aceptada en tanto en cuanto la primera agresión fue seguida sin solución de continuidad por la que es ahora objeto de enjuiciamiento, lo que hace inviable la apreciación de la legítima defensa interesada por el recurrente, en cualquiera de sus grados.

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