Necesidad racional del medio empleado

Sentencia Nº: 1031/2009
RECURSO CASACION Nº:253/2009
Fecha Sentencia: 07/10/2009
Ponente Excmo. Sr. D.: Juan Saavedra Ruiz


Resumen: Legitima Defensa. Necesidad racional del medio empleado


La Jurisprudencia de esta Sala, a propósito de esta cuestión, ha señalado que la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, constituye un juicio de valor sobre la proporcionalidad entre las condiciones, instrumentos y riesgos de la agresión y las propias de los medios y comportamientos defensivos, juicio de valor que obliga a tomar en cuenta no tanto la identidad o semejanza de los medios agresivos y defensivos en cuanto el Código Penal en absoluto equipara la racionalidad del medio con la proporcionalidad del medio, sino el comportamiento adoptado con el empleo de tales medios, dadas las circunstancias del caso, por lo que más que la semejanza material de los instrumentos o armas empleados debe ponderarse la efectiva situación en que se encuentran el agresor y agredido, en la que puede jugar el estado anímico del agredido y la perturbación que en su raciocinio sobre la adecuación del medio defensivo empleado pueda causar el riesgo a que se ve sometido por la agresión. Por tanto, para juzgar la necesidad racional del medio empleado en la defensa, no sólo debe tenerse en cuenta la naturaleza del medio, en sí, sino también el uso que de él se hace y la existencia o no de otras alternativas de defensa menos gravosas en función de las circunstancias concretas del hecho. Se trata por tanto de un juicio derivado de una perspectiva «ex ante»” (S.S.T.S. 962/05 o 823/06 y las citadas en esta última). Más recientemente, también hemos dicho que (S.T.S. 593/09) <<la racionalidad o proporcionalidad del medio defensivo empleado exige para su debida valoración establecer la relación entre la entidad del ataque y de la defensa, y determinar si la defensa sobrepasó o no la intensidad y grado necesarios para la neutralización del ataque. Esta operación valorativa exige atender no a la hipótesis defensiva imaginaria que hubiera sido más proporcionada a la gravedad de la concreta agresión sufrida, sino a la más adecuada dentro estrictamente de lo que en el caso fuera posible, lo cual obliga a considerar la actuación concreta de la víctima y la efectiva disponibilidad de los medios defensivos que estuviera en condiciones de usar. Por eso esta Sala señala que ha de utilizarse "aquél de los medios de que disponga" que al tiempo que sea eficaz para repeler o impedir la agresión, sea el que menos daño puede causar al agresor (Sª 1053/02, de 5 de junio), y que "hay que tener en cuenta las posibilidades reales de una defensa adecuada a la entidad del ataque" (Sª 618/05 de 2 de mayo)>>. Este cuerpo de doctrina había sido igualmente analizado en sentencias precedentes (S.S.T.S. 273 o 1760/00 y 596/01) en el sentido que la necesidad racional del medio empleado conlleva la presencia de dos elementos susceptibles de cierta autonomía, cuales son la denominada necesidad abstracta de la defensa, por una parte, y, por otra, la concreta necesidad del medio empleado que, a su vez, puede referirse bien al medio en si mismo o a la forma en que es utilizado. La falta del primero de los elementos, innecesariedad de la defensa, alcanza la categoría de esencial por cuanto su inexistencia desautoriza no sólo la concurrencia de la legítima defensa completa sino también de la incompleta. Sin embargo, los excesos intensivos, bien en la forma o bien en el medio empleado, permiten acoger la versión incompleta de la legítima defensa debiendo graduarse la intensidad del exceso. Por último, no puede confundirse la necesidad racional del medio empleado con la proporcionalidad como adecuación entre la lesión que puede ser causada con el arma empleada y la que se quiere evitar, pues la defensa está justificada en base a su necesidad y no por la proporcionalidad mencionada.

Teniendo en cuenta el alcance del requisito que se deriva de estos precedentes lo primero que debemos hacer es indagar sobre la necesidad defensiva en relación con el momento en que se produce el ataque, pues si la misma ya no concurre no es posible apreciar la causa de justificación completa o incompleta. La Audiencia es equívoca cuando en el fundamento de derecho segundo razona que después de recibido por el acusado el puñetazo descrito más arriba, "sin que fuese objeto de ninguna otra agresión, por lo que no era necesario repelerla de forma tan contundente ....... dando un salto cualitativo en la naturaleza del medio ...... usado, frente a un simple puñetazo", es decir, no deja de admitir cierta necesidad de defensa, poniendo el acento en la evidente desproporción del medio empleado, para después seguir razonando "sin que se haya demostrado que el uso del machete fuese un acto reflejo porque el mismo se encontraba en la repisa de la chimenea y según su propia versión cayó al suelo producto de la agresión, luego, lógicamente tuvo necesidad de incorporarse para llegar al lugar donde se encontraba el machete por lo que en modo alguno puede afirmarse que actuara para defenderse ni que el medio utilizado fuese proporcional con el golpe recibido". Esto último significa admitir que la necesidad de defensa había perdido vigencia, luego siendo ello así no es posible admitir la legítima defensa en sus dos versiones completa e incompleta. Por otra parte, además, subraya un patente exceso intensivo tanto desde la perspectiva del medio empleado (un machete) como de la forma de hacerlo (ver informe del médico forense a propósito de la fuerza de la acción).

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